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Hacia 1849

De qué se enfermaba cada pueblo

Hacia 1849, Madoz apuntó el clima de cada pueblo y lo que más se padecía. Tercianas en unos, reumas en otros, gastritis en Madriguera, apoplejía en Villacorta.

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El diccionario de Pascual Madoz (1845 a 1850) abre casi cada pueblo igual: dónde está, qué vientos le dan, cómo es su clima y qué enfermedades se padecen más. Es una línea, y nadie la firmó como médico. Pero es la misma pregunta hecha en todos los pueblos a la vez, y leída seguida dice cómo se vivía el cuerpo en esta sierra.

Las fiebres que iban y volvían

Las tercianas eran fiebres que se repetían a días fijos. Madoz las apunta en Saldaña de Ayllón («tercianas y pulmonías»), en Estebanvela y en El Negredo, las dos «propensas a tercianas». Con otro nombre, intermitentes, salen en Riaza y en Martín Muñoz de Ayllón, las dos acompañadas de catarros.

En Riaza la lista empieza por otra cosa: «los carbunclos, intermitentes y catarros».

El pecho, el frío y los huesos

Ribota, con todos los vientos encima: «pulmonías, constipaciones y reumas». El Muyo, con el clima frío y todas sus casas cubiertas de pizarra «por la fuerza de los vientos»: reumas. Santo Tomé del Puerto, al pie de la sierra: reumas también.

Grado del Pico, en un cerro rodeado de otros seis, lleva la lista más larga: «reumas, hidropesías y enfermedades crónicas de pecho».

Barahona de Fresno se da por sana, y lo explica con lo que sí había: «de clima sano, pues solo se padecen algunas pulmonías y dolores de costado».

Lo que no se esperaría

Villacorta, metida entre sierras y con los vientos del sur: «dolores de costado y alguna que otra apoplegia». Es el único pueblo de la sierra donde aparece la apoplejía.

Madriguera, el pueblo grande de la ladera, no se quejaba del pecho sino del estómago: «gastritis y gastroenteritis».

Becerril lo cuenta con la causa delante: «es de clima muy frío por la mucha nieve de que se hallan casi siempre cubiertas aquellas cimas, y se padecen enfermedades agudas é inflamatorias». Inflamatorias, sin más detalle, son también las de Valvieja.

Y Santibáñez de Ayllón, en un valle estrecho y algo húmedo, tiene la frase más dura de todas: «hidropesías y toda clase de enfermedades epidémicas».

Los que Madoz dejó sin enfermedad

En siete pueblos solo apunta el clima, o ni eso. Cerezo de Arriba, «sano». Cerezo de Abajo y Francos, «mediano». Alquité, «frío». Serracín, «muy frío». Aldeanueva del Monte y Ayllón, nada.

Que no lo apunte no quiere decir que allí no se enfermara nadie. Quiere decir que no quedó escrito.

Las mismas voces cuentan con qué se pagaba al maestro y de dónde bebía cada pueblo.

¿Se contaba en tu pueblo de qué se moría la gente antes, o qué remedios se usaban? Aquí se cuenta cómo hacerlo llegar.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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