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Las ruinas de la iglesia de Santiago en Ayllón, de mampostería roja, con su torre al fondo

17 min desde Riaza · Segovia

Ayllón

La villa histórica de la sierra, a 17 minutos. Arenisca roja, plaza porticada y el arco de la muralla.

Municipio
Ayllón
Provincia
Segovia
En coche
17 min desde Riaza
Llévatelo impreso Qué ver, dónde está y cuántos viven aquí, en una cara

Ayllón está a 17 minutos por la N-110, y es la salida más corta de la comarca. Comparte con Villacorta y Madriguera la misma arenisca roja: es la piedra de esta sierra, y aquí se ve aplicada a una villa entera en lugar de a un pueblo pequeño.

Con qué se combina

Es el complemento natural de una mañana por los pueblos rojos: se acaba la ruta del color y se come en Ayllón. Y de camino, o de vuelta, quedan los pueblos amarillos.

En el siglo XV Ayllón tuvo castillo, señores y un papel en las guerras de Castilla que no se adivina paseando por la plaza: está contado en el castillo de Ayllón en el siglo XV.

Del municipio de Ayllón cuelga además lo mejor que tiene esta comarca bajo tierra: el abrigo de La Peña, en Estebanvela. Y siguiendo el valle del Aguisejo hacia arriba se sale a Tiermes, a media hora larga de aquí.

Lo que hay que ver

La Torre Martina, que es lo primero que se ve al llegar. Es una torre albarrana del recinto defensivo alto, de origen musulmán y aproximadamente del siglo X: cinco fachadas de sillería, atravesada por el paso de ronda, con dos puertas hoy cegadas de arco apuntado y, dentro, una bóveda de ladrillo colocado a sardinel con buheras de defensa. Cuando dejó de defender nada se le abrió acceso por el este y pasó a ser el campanario de la iglesia de San Martín. El cuerpo de campanas, de dos ojos, ya es barroco. Es la pieza que sigue en pie de el castillo, que es como se llama aquí a las defensas de lo alto del cerro.

La Casa de la Torre, junto a la Plaza Mayor y frente a los pies de la iglesia de San Miguel. Es el edificio civil más antiguo que se conserva en la villa, del siglo XIII, aunque hoy esté muy remodelado. Lo que hay que mirar es su portada oeste: arco de medio punto de ancho bocel con línea de bolas, en caliza rojiza de la zona. Es el mismo tipo de portada que las de Aldealázaro y Francos, y sirve para entender que lo de estos pueblos no era una rareza de aldea: era la manera de hacer de toda la comarca.

El nombre no viene de la torre. Viene de don Juan de la Torre, párroco de San Miguel, que en el siglo XVI se mudó aquí después de que su casa sufriera un percance.

El arco de la villa, que es el único que queda de los tres que tuvo la muralla, y por el que se entra. Los escudos que lo coronan los mandaron poner los marqueses de Villena — los mismos que aparecen como señores en casi todos los pueblos rojos.

El palacio de los Contreras, de gótico isabelino, con una inscripción en la fachada que lo data en 1497.

La iglesia de San Miguel, románico tardío en transición al gótico, que dejó de estar abierta al culto el 1 de febrero de 1902.

El convento de San Francisco, que el Ayuntamiento da por fundado por san Francisco de Asís en 1214.

Y están además la iglesia de Santa María la Mayor —con su campanario de cuarenta metros, y con el retablo que vino del convento— la de San Juan Evangelista y las ermitas de Santiago y San Nicolás, en el cementerio viejo.

Santa María la Mayor era románica y se hundió el 4 de marzo de 1697. Como era la iglesia principal, se rehízo barroca, en cruz latina y con materiales de la anterior, y desde entonces es la única parroquia: las demás se le fueron agregando en el XVIII. De la románica quedan un capitel muy gastado y un sillar con un roleo en la fachada norte del crucero.

La ermita de Santiago es la de la foto de arriba: sus ruinas están en una loma a las afueras, al este, junto a la carretera de Tiermes. Era románica, de una nave con ábside, del último tercio del siglo XII, como San Juan. En 1830 todavía la cuidaba un santero y en 1855 ya servía de cementerio. Hoy quedan la cabecera, parte del muro norte, que es de tapial y aún enseña los huecos del encofrado, y los cimientos de la espadaña.

San Nicolás ya no existe, pero se puede ver. Dependía de las Huelgas de Burgos, y en 1709 el obispo de Sigüenza mandó retejarla porque estaba casi en ruina; las obras acabaron de tirarla. Con lo que se salvó se levantó la puerta del cementerio viejo, que es su portada románica rehecha: tres arquivoltas, y arriba, en las esquinas, dos capiteles del arco triunfal, uno con dos leones frente a frente y otro con los mismos leones devorando un cerdo.

Antes de que fuera castellana

Ayllón es más vieja de lo que parece, y no empezó cristiana. El asentamiento viene de celtíberos y romanos, pero es con la llegada musulmana en el siglo X cuando aparece en las fuentes, y de entonces son las defensas que rodean lo alto del cerro.

Se reconoce en la piedra: muros de tapial forrados con aparejo encintado, tongadas de ladrillo horizontal alternando con ladrillo vertical y una piedra redondeada en el centro. Es una técnica califal, la misma del castillo de Fresno de Cantespino y de la torre de El Salvador de Segovia. Aquí queda en el recinto alto y en la iglesia de San Miguel.

Dos textos de época califal recogen el paso de las tropas de Abd al-Rahman III. En una de esas veces no pasaron de largo: arrasaron todos los núcleos del valle del río Riaza. Conviene tenerlo presente al leer que estos pueblos no aparecen por escrito hasta 1353.

La villa aparece en el Fuero de Sepúlveda en 1076, marcando límites, y está contado en Ayllón en 1076. Con la toma de Toledo en 1085 la presencia cristiana se estabiliza y Ayllón pasa a ser cabecera de una Comunidad de Villa y Tierra con más de veintiún pueblos, que son casi todos los de este sitio.

Por aquí pasaron Alfonso VII, Alfonso VIII, Fernando III y Alfonso X, y Álvaro de Luna fue desterrado a Ayllón en 1427, lo que la villa recuerda cada julio en Ayllón Medieval. Su hijo acabaría teniendo Alquité por el mayorazgo de San Esteban de Gormaz.

Y hay una mención que no se espera: el castillo de Ayllón sale en el Poema del Mío Cid, en el verso 398.

1873: una partida de paso

La Gaceta de Madrid del sábado 4 de octubre de 1873 da noticia de una partida carlista de nueve hombres a caballo, al mando de Raimundo Losa, que había aparecido en Madriguera sacando raciones. Según la misma Gaceta, la partida «ha estado en los pueblos de Ayllón, Grado y Valvieja, del partido de Riaza, racionándose en dichos puntos», y tomó después la dirección de Soria o Guadalajara.

Está contado en la partida que apareció en Madriguera.

El Palacio del Obispo Vellosillo

Es el mejor edificio civil de la villa y tiene expediente propio. Fue declarado monumento histórico-artístico de carácter provincial por Orden del Ministerio de Educación y Ciencia de 22 de enero de 1974. El Ayuntamiento fue comprándolo por partes, y en 1979 pidió expropiar el resto porque varios propietarios se negaban a vender: el Real Decreto 1676/1979, de 1 de junio, lo declaró de utilidad pública con el propio Ayuntamiento como beneficiario.

Ese expediente deja escrito para qué servía el palacio entonces: teleclub comarcal en la planta baja y museos de pintura y arqueología en la superior. El teleclub de la comarca estaba aquí, y está contado en el teleclub.

Desde el aire, de 1956 a hoy

El mismo kilómetro y medio de Ayllón, visto desde el aire en 1956, 1973, 2000 y hoy. La cámara no se mueve: lo único que cambia es el año. En 1950, el municipio tenía 1.347 habitantes; en 1970, 1.535.

Vuelos del IGN (americano de 1956-57, interministerial, SIGPAC y PNOA), CC BY 4.0 scne.es. Población: INE. Música: jota instrumental grabada en Ayllón en 1979, del Archivo de la Tradición Oral de la Fundación Joaquín Díaz, CC BY-SA.

Qué ver en Ayllón

Los pueblos más cercanos

El cartel de Ayllón, para imprimir Cómo se anda por aquí en una hoja, con el nombre del pueblo y el color de su piedra. Para el tablón, la casa rural o la puerta del bar
Mapa de OpenStreetMap. Las coordenadas salen de Wikipedia.

Distancia por carretera desde Riaza, según calcularruta.com. El color de esta página sale de la misma arenisca roja de la sierra, la piedra de los pueblos rojos.

Foto: Javier Civantos · cedida por su autor para esta web · Facebook