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La fuente de Valvieja: un frontón encalado en amarillo y azul, con tres remates piramidales, un caño de hierro y un pilón de piedra al pie

1849

De dónde bebía cada pueblo

En 1849 Madoz anotó, pueblo por pueblo, de dónde sacaban el agua. Dos fuentes aquí, un pozo con cinco pilas allá, un manantial a un cuarto de legua.

Hacia 1849, un equipo dirigido por Pascual Madoz recorrió España pueblo por pueblo para levantar un diccionario estadístico. De estos pueblos anotó lo de siempre —cuántas casas, qué se sembraba, cómo estaban los caminos— y, en cada uno, una cosa que hoy nadie apuntaría: de dónde sacaban el agua.

Leídas seguidas, esas líneas cuentan algo que ninguna de ellas cuenta por separado.

Ocho pueblos, ocho respuestas distintas

Valvieja es la más rara y la más concreta: «un pozo de abundantes aguas, el que tiene 5 pilas de piedra en su alrededor». Y no había otra cosa: «los vec. se surten de aguas para sus usos de las del pozo ya referido». Treinta y una casas, y un solo pozo con cinco pilas.

El Muyo: «en los afueras de la pobl. se encuentran 2 fuentes de buenas aguas».

Serracín, también dos, pero además con un monte propio: en el robledal de Mingo-hierro «brotan en él 3 fuentes» y lo atraviesa el río Cambrones, que pasa a corta distancia del pueblo.

Madriguera bebía de dos sitios y a dos distancias: un manantial que nace a un cuarto de legua —poco más de un kilómetro— y una fuente que hay a doscientos pasos. Ciento siete casas, que era el pueblo grande de la ladera.

Becerril: «una fuente abundante de buenas aguas para el surtido de los vec., y muchos arroyuelos como país de sierra». Esa última frase es la única vez que el diccionario se permite algo parecido a una descripción.

Martín Muñoz de Ayllón no tenía fuente, tenía río: lo atraviesa el Sanchipieza, al que se une el arroyo Peñota, «pasa por el pueblo y sus aguas delgadas y de escelente calidad se aprovechan para beber y demas usos».

Santibáñez de Ayllón tampoco dependía de una sola: sus vecinos se surtían «de las de varias fuentes que se encuentran esparcidas por el término». Ciento catorce casas repartiéndose el agua de un valle entero.

Y Saldaña de Ayllón, la excepción de abajo: le atraviesa el río Riaza, «cuyas aguas utilizan los vec. para sus usos domésticos y el riego de las hortalizas». Es el único de los ocho donde el agua da además de beber.

Lo que se ve al ponerlas en fila

Tres cosas, y ninguna es pintoresca.

El agua explica dónde está cada pueblo. No es que los pueblos tengan fuentes: es que están donde estaban las fuentes. En una sierra con menos de 550 milímetros de lluvia al año, el sitio lo elige el manantial y no la vista.

La cantidad de agua marca el tamaño. Los dos que dependían de una sola boca —Valvieja con su pozo, Becerril con su fuente— son hoy dos de los más pequeños, con ocho y seis habitantes. Los que tenían varias, o río, aguantaron más. No es una ley, pero está ahí.

Y el agua decide qué se podía comer. Saldaña riega hortalizas porque tiene río. Valvieja, en la misma comarca, no tiene frutales: no da la humedad. Lo dice su ficha hoy y lo decía Madoz hace ciento setenta y cinco años, con otras palabras.

Lo que falta aquí lo tiene la gente

Un diccionario cuenta las fuentes. No dice cómo se llamaban.

Y eso es justo lo que sabe cualquiera que haya sacado agua de ellas: que una era «la fuente de arriba» y la otra tenía nombre propio; cuál era la buena para beber y cuál para el ganado; por dónde se iba con los cántaros y a qué hora; quién arreglaba el caño; el año en que llegó la traída y el pueblo dejó de bajar.

Ninguna de esas cosas está en un archivo, y en pueblos de seis, ocho y nueve habitantes hay una ventana para preguntarlo que no va a estar abierta siempre.

Así que esta página se publica a medias a propósito, con la mitad que se puede documentar puesta, y la otra mitad esperando. Si alguien de estos pueblos —o con familia en ellos— reconoce alguna de estas fuentes, aquí está cómo contarlo, y lo que llegue entra en la página con su nombre si quiere que aparezca.

Dos tienen ya ficha propia y son las primeras que lo piden: el pozo de las cinco pilas de Valvieja y las dos fuentes de El Muyo.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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