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Ilustración: una casa arde en Cerezo de Arriba en 1929, con la torre de la iglesia y la sierra detrás Icono de la UE: contenido generado con IA Ilustración · pueblosrojos.com

1929

Aquel fuego

Noviembre de 1929: arde una casa en Cerezo de Arriba con medio pueblo en el campo y en las obras del tren, y baja gente de Castillejo y de Cerezo de Abajo.

El lunes 4 de noviembre de 1929, a las once de la mañana, empezó a arder una casa con su tinada en Cerezo de Arriba. Según la crónica, el fuego «desde los primeros momentos tomó proporciones alarmantes».

Y el pueblo estaba medio vacío. Los que quedaban se pusieron a apagarlo, pero con pocos medios:

«[…] por encontrarse gran parte de los vecinos entregados a las labores del campo y empleados en las obras del ferrocarril Madrid-Burgos».

Era el otoño en que se estaba haciendo la línea que años después tendría su estación en El Cerezo, y en sus obras trabajaba gente del pueblo.

La humareda

Viendo que solos no podían, se mandó aviso a Segovia pidiendo los bomberos. Mientras tanto fue llegando gente:

«Mientras tanto, del campo, de las obras del ferrocarril Madrid-Burgos, de los pueblos de Castillejo de Mesleón y Cerezo de Abajo, fueron llegando numerosas personas, atraídas por la gran humareda que desde distintos puntos se divisaba».

De Castillejo de Mesleón y de Cerezo de Abajo se vio el humo y se bajó a ayudar. La Guardia Civil que ayudó a organizar el trabajo era la del puesto de Cerezo de Abajo. Pero para entonces el fuego ya había prendido también en otra casa.

El agua de la cacera

Faltó agua. La del pueblo venía de la sierra por la cacera, y la crónica explica por qué no llegaba bastante:

«Como el agua procede de la sierra y Riaza tiene una derivación en la cacera que resta gran caudal, el alcalde de esta localidad, en vista de esta grave contingencia, ordenó que por nueva desviación del líquido se aumentase el caudal de abastecimiento a Cerezo».

Hacia las dos habían llegado de Segovia el arquitecto municipal y el aparejador del Ayuntamiento, para organizar el trabajo, y lo del agua quedó resuelto poco antes de que entraran los bomberos, sobre las dos y media. Decidieron aislar el foco, y salió bien. A las cinco y media ya no había peligro de que se extendiera.

Lo que se perdió

Dos casas, dos tinadas, trescientas fanegas de trigo y cebada, y algunos muebles y enseres. El Adelantado de Segovia calculó las pérdidas en 12.000 pesetas; la prensa de Madrid, dos días después, habló de más de quince mil.

Se creyó que el fuego empezó en el desván de la primera casa, donde habían dormido la noche antes unos obreros de la línea, por una punta de cigarro. El periódico dice que fue «impensadamente», y lo da como creencia, no como hecho.

Las gracias

Diez días después, el 14 de noviembre, el alcalde de Cerezo de Arriba escribió al de Segovia. Daba las gracias en nombre del Ayuntamiento y del vecindario por los bomberos, y pedía la nota de lo que había costado. Contaba además que el Ayuntamiento había acordado dar 75 pesetas a los bomberos que fueron.

La respuesta de Segovia cabe en una línea:

«La Comisión resuelve quedar enterada con satisfacción y que se condonen al Ayuntamiento de Cerezo de Arriba los gastos a que se refiere».

Lo que cuentan los periódicos, y lo que no

Lo contaron al menos siete periódicos, de Segovia a Madrid y hasta Palma de Mallorca. La crónica larga es la de El Adelantado de Segovia del 5 de noviembre, en la página 2, escrita desde el propio Cerezo. Da los nombres de los tres vecinos que perdieron casa o tinada. Aquí no van: en Cerezo puede quedar familia.

Lo que no dice es qué casas eran ni en qué calle, ni por dónde entraba la cacera en el pueblo. Si en casa se contaba aquel fuego, si se sabe dónde estaban las casas, o si alguien de Castillejo o de Cerezo de Abajo tenía un abuelo que bajó a apagarlo, cuéntanoslo.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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