Cómo llegar
A las afueras de Ayllón. Lo que queda se ve desde fuera.
De todo lo que hay en Ayllón, esta es la ficha con la afirmación más gorda, y conviene decir de quién es: el Ayuntamiento sostiene que lo fundó san Francisco de Asís en persona, en el año 1214, y lo mismo escribió en 1928 el cronista de la villa, Pelayo Artigas.
Está extramuros, junto a la carretera de Aranda, con el Aguisejo corriendo por uno de sus lados. Hoy es de propiedad particular.
Lo que queda del principio
Muy poco. Del convento primero se conservan los muros de una iglesia pequeña, de una sola nave y cabecera recta, y entre las ruinas apareció un escudo de armas de Alfonso VIII, que es el único resto de aquella fundación. Al principio los frailes usaron la iglesia de San Bartolomé, que les cedió el obispado de Sigüenza; la iglesia nueva se levantó gracias al condestable don Álvaro de Luna.
Lo que pasó entre sus muros
- En 1411 se celebró aquí una reunión con san Vicente Ferrer, don Fernando de Antequera, el rey niño Juan II y su madre, Catalina de Lancaster.
- Fue el sitio donde se enterraban las familias nobles de Ayllón: allí descansaron don Juan Pacheco de Luna, conde de San Esteban de Gormaz, y miembros de los Vellosillo, los Daza, los Chaves y los Temiños.
- Hacia 1581, Teresa de Jesús pernoctó allí.
- En 1601 sufrió un aparatoso incendio.
- A mediados del siglo XVIII la comunidad era pequeña: veinte sacerdotes, seis legos, dos coristas y un donado. Antes había servido de seminario.
Cómo se deshizo
Según el Ayuntamiento, entre 1802 y 1813, con las tropas francesas, los frailes hubieron de dispersarse. La Enciclopedia del Románico pone una fecha y otro nombre: el 2 de septiembre de 1809 llegó a Ayllón la cuadrilla del Empecinado, la guerrilla, y arrasó con lo que quiso. La desamortización de 1836 hizo el resto: se llevaron casi todos los bienes y el edificio se arruinó.
Su retablo no se perdió: está en la iglesia de Santa María la Mayor de Ayllón, que es donde acabó cuando el convento desapareció.
Hoy se leen en él varias épocas: la cabecera es gótica, y la fachada, la planta de cruz latina y casi todo lo demás son neoclásicos. En los años setenta se volvió a comprar y se restauró.
Los canecillos que acabaron en América
En la fachada hay dos canecillos románicos que no son del convento: uno con una figura arrodillada, muy gastada, y otro con un monstruo encadenado, bien a la vista bajo los ángeles que sostienen la hornacina de san Francisco. Vienen de la iglesia románica de Santa María de Mediavilla, que se subastó en 1732 para pagar las obras de Santa María la Mayor; el síndico del convento compró su piedra, su madera y sus tejas.
No eran los únicos. Los demás se pusieron en la cornisa de la casa del síndico y en otras partes del convento, hasta que en 1933 o 1934 los dueños los vendieron a unos americanos, según contó uno de los operarios que los desmontó. Lo más probable es que fueran a parar a un enviado del magnate William Randolph Hearst, que por esos mismos años compró el claustro del monasterio de Sacramenia.
Por qué esta ficha lleva aviso
La fundación por san Francisco en 1214 es tradición muy repetida en varias casas franciscanas españolas. Aquí la sostienen el Ayuntamiento y el cronista de la villa, y el único resto material de aquella época es el escudo de Alfonso VIII, que dice que el convento es antiguo, no quién lo fundó. Se publica como lo que ellos dicen, no como hecho cerrado. Si alguien tiene la documentación, aquí interesa.
Es de Ayllón .
Término municipal de Ayllón , Segovia.
Foto: Rowanwindwhistler · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons