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1849

Los montes que tenían nombre

En 1849 cada monte de estos pueblos tenía nombre propio y algo que se sacaba de él. Uno de esos cuatro nombres sigue hoy en el Catastro.

Todavía sin fotografía. ¿Tienes una?

Un monte, hoy, es una mancha verde en el mapa. En 1849 no: era un sitio con nombre propio, con dueño y con algo concreto que se sacaba de él. Y alguien fue anotando eso pueblo por pueblo.

Ese alguien fue Pascual Madoz, que entre 1845 y 1850 publicó un diccionario de toda España con la ayuda de corresponsales locales. De cada uno de estos pueblos hay unas líneas, y en esas líneas está el monte.

Lo que dice de cada uno

De Madriguera, «un monte de roble y estepas, titulado la Dehesa, que sirve para pastos, y diferentes prados naturales de yerba común».

De Serracín, «un monte de roble llamado Mingo-hierro, en el que se encuentran 3 minas de plata y carbón de piedra, y varios prados con regulares pastos; brotan en él 3 fuentes».

De Santibáñez de Ayllón, «monte poco poblado llamado el Bal, con robles corpulentos y estepa; otro de encinas en el camino que va á Negredo, y otro nombrado la Malilla».

De Martín Muñoz de Ayllón, «varios montes de roble bajo y estepa con buen pasto, y una dehesa boyal de media legua cuadrada». Y en la casilla de industria: «la agrícola, carboneo y un molino harinero».

De Valvieja, «á la parte S. un monte de roble alto con alguna mata vieja y estepa, otro de chaparra al N.; una buena cantera de cal; una dehesa boyal; una pradera, y varios prados naturales con buenos pastos».

De El Muyo, «un monte y varios prados de medianos pastos». Y de sus ochenta casas, que están «todas ellas cubiertas de pizarra, siendo esto muy preciso por la fuerza de los vientos».

De Villacorta, «un monte poco poblado á la parte S. y algún mineral de Almagra». Cría «alguna caza menor y muchos lobos».

Y del partido entero, en la entrada de Riaza: «abunda esta parte de la sierra de la leña de roble, algún pequeño pinar por la parte de Grado, y diseminadas por el resto hayas, tojos, encinas, brezos, estepas y otras malezas; la montaña, por hallarse cubierta de nieve la mayor parte del año, abundan sin embargo en toda ella los ricos pastos».

Era monte de trabajo

Lo que se lee ahí no es paisaje: es una lista de cosas que daban dinero. Leña de roble en todo el partido. Carboneo en Martín Muñoz. Cal en Valvieja. Minas en Serracín. Pastos en todas partes.

Esos oficios dejaron su rastro en los nombres de las fincas, y el rastro todavía se lee: están contados en los oficios que se quedaron en el nombre.

Y eso tiene una consecuencia que se ve sola en cuanto uno sube hoy a cualquiera de esas laderas: un monte del que se saca leña, carbón y pasto se aclara solo, todos los años, sin que nadie lo llame gestión forestal. No había cuadrillas de desbroce porque no hacían falta. El desbroce era el trabajo de la gente, y salía gratis porque el producto valía algo.

La dehesa boyal, que sale dos veces

Aparece con ese nombre en Martín Muñoz —«de media legua cuadrada»— y en Valvieja. No es un detalle menor: la dehesa boyal era el monte del común reservado para el ganado de labor, los bueyes que araban. Tenía dueño colectivo, reglas de uso y quien las vigilaba.

Es decir: hay al menos dos sitios de esta comarca donde consta por escrito que había monte comunal con una función asignada. Queda por fijar dónde llegaban exactamente sus límites y qué es hoy de ellos.

Y había lobos

Madoz los menciona en dos de las siete entradas: en Villacorta, «muchos lobos», y en Serracín, junto a liebres, conejos y perdices.

Un monte con lobos es un monte con pastores dentro. No al revés. El lobo estaba ahí porque había rebaños, y los rebaños estaban ahí porque había pasto, y había pasto porque el monte se aclaraba. Todo el sistema se sostenía junto.

Una pregunta que dejo abierta

En la ficha del molino de la Ferrería está anotado que no se sabe de dónde viene ese nombre en un molino harinero. La almagra que Madoz sitúa en el término de Villacorta es óxido de hierro —el pigmento rojo de toda la vida—, y es la misma familia de minerales que da color a la piedra de estos pueblos.

No es una explicación, es una coincidencia que merece comprobarse: un molino harinero con nombre de ferrería, en un término donde Madoz sitúa mineral de hierro. Si en tu casa se daba otra explicación del nombre, es la que vale.

Los cuatro nombres, y uno que ha aparecido

Madoz deja cuatro nombres de monte: la Dehesa en Madriguera, Mingo-hierro en Serracín, el Bal y la Malilla en Santibáñez.

Uno de los cuatro sigue puesto. El Catastro guarda en Serracín un «ARROYO MINGOYERRO»: la parcela 9002 del polígono 605, de dominio público, que es como se registra un cauce (referencia catastral 40200A60509002). Ciento setenta y siete años después de que Madoz escribiera «Mingo-hierro», el nombre sigue en el mismo pueblo, escrito como suena.

Madoz nombraba un monte y el Catastro nombra un arroyo, así que no son la misma cosa. Del monte dice que «brotan en él 3 fuentes», y un arroyo que bajara de ahí explicaría bien las dos anotaciones, pero eso no lo documenta nadie: lo que hay es el mismo nombre en el mismo sitio, y hasta ahí llega.

De los otros tres no queda rastro escrito. En Madriguera el Catastro no guarda «la Dehesa», aunque sí «la Dehesilla», que puede ser el mismo sitio hecho pequeño o puede no serlo. De el Bal y la Malilla, en Santibáñez, no hay nada.

Y eso es lo normal: los topónimos menores casi no se registran. No están escritos, están en uso. Se dicen para explicar dónde se ha estado, dónde se dejó el ganado o por dónde entra el agua, y duran exactamente lo que dure la gente que los dice. Los que sí constan están en el índice de parajes, anotados parcela a parcela.

Lo que quiero es fijarlos ahora que todavía se oyen: dónde empieza y dónde acaba cada uno, si se siguen llamando igual y si en tu pueblo hay otros que Madoz no recogió.

Si usas alguno de estos nombres, o se los oíste a tus padres, confírmamelo. Con «eso es lo de subiendo por detrás de las eras» ya vale: lo demás lo sitúo yo. Y si te suena de otra manera, mejor todavía — corregir un nombre mal puesto es lo más útil que se puede hacer con esta página.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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