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De 1849 a hoy

La misma pizarra, tres provincias

Cinco pueblos de pizarra aquí, tres al otro lado y una reserva en el tercero. La misma piedra, y el motivo dicho en 1849: el viento.

Todavía sin fotografía. ¿Tienes una?

Los pueblos negros de esta sierra son cinco: El Muyo, Becerril, El Negredo, Serracín y Grado del Pico. Son negros porque están construidos con pizarra, y están construidos con pizarra porque es la piedra que hay debajo.

Esa piedra no se acaba en el límite de la provincia. Sigue por la umbría hasta Guadalajara, donde están los pueblos negros más conocidos —Majaelrayo, Campillo de Ranas, Valverde de los Arroyos—, llega por el oeste de esa misma provincia a El Cardoso de la Sierra, que son otros siete núcleos de pizarra, y sigue hasta el rincón de Madrid donde está el hayedo de Montejo. Misma sierra, misma pizarra, tres administraciones.

El motivo no es el gusto: es el viento

Lo bueno es que no hay que deducirlo. Está escrito en 1849, en el diccionario de Madoz, que no era un folleto de turismo sino un inventario del Estado.

De El Muyo dice que sus ochenta casas estaban

todas ellas cubiertas de pizarra, siendo esto muy preciso por la fuerza de los vientos.

«Muy preciso.» No decorativo, no típico: necesario. A 1.285 metros y en la cara norte, lo que aguanta es la lasca de piedra, y una teja curva se va con el primer temporal.

De Becerril, a diez kilómetros, dice otra cosa que completa la primera:

Es notable la abundancia de pizarra, que se labra muy bien, para edificios y lápidas.

Ahí está la explicación entera en dos frases de hace ciento setenta y siete años: abunda, se trabaja bien y resiste el viento. Con eso se levantaron cincuenta y cuatro casas en Becerril y ochenta en El Muyo. El resto —lo de que quedan bonitas— lo pusimos después.

Cuánto después, se puede fechar: la iglesia de El Muyo cambió su pizarra por teja en los años cincuenta y la recuperó en 2018. En medio cabe el cambio de idea de toda la comarca.

Dónde se acaba la pizarra, que no es donde se acaba la provincia

En Grado del Pico se ve el borde con los pies: el caserío es de pizarra y, unos kilómetros al este, los relieves ya son calcáreos. En ese trecho se pasa de la pizarra a la caliza.

Y en Serracín se ve la otra frontera, la de dentro: allí la tierra rojiza y la pizarra oscura se mezclan en el mismo caserío, que es justo lo que cuenta la Ruta del Color. Los límites de esta sierra son de piedra, y ninguno coincide con una raya administrativa.

Y sin embargo, el nombre se lo llevó un lado

De los tres lados de la misma mancha de pizarra, cada uno ha corrido una suerte distinta, y ninguna tiene que ver con la geología:

DóndeQué es allíCómo se llama
GuadalajaraMajaelrayo, Campillo de Ranas, ValverdeLos que dieron nombre al conjunto, y los más visitados
SegoviaLos cinco de aquíPueblos negros, sin marca y con menos gente
MadridEl rincón del hayedo de MontejoReserva de la Biosfera, con pase y sorteo para entrar al bosque

Dentro de la propia Segovia pasa lo mismo en pequeño: Becerril, El Muyo, El Negredo y Serracín están en el municipio de Riaza y forman una ruta reconocida; Grado del Pico es de la misma piedra y es de Ayllón, y se cuenta menos.

O sea que lo que decide cuánta gente conoce un pueblo de pizarra no es la pizarra. Es de qué municipio es, de qué provincia y qué figura de protección le tocó. Y esas provincias son recientes: hasta 1833 un trozo de esto era un solo ayuntamiento de la Villa y Tierra de Sepúlveda, y está contado en el ochavo que partieron en tres. Es la misma simetría incómoda que aparece en los tres hayedos: los dos que son Patrimonio Mundial son los dos a los que no se puede entrar sin permiso.

Lo que falta aquí lo tiene la gente

De la pizarra como oficio queda poco escrito. Madoz dice que en Becerril «se labra muy bien», y en Serracín hubo cantera, desmantelada hacia 2010. Pero no está recogido lo que sabe quien lo vivió: de qué canteras salían las lascas de cada pueblo, quién las rajaba, cómo se subían y cuánto costaba un tejado.

Si en tu casa se techó con pizarra y alguien se acuerda de dónde vino, cuéntalo.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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