La historia de al lado, la misma pizarra en tres provincias, termina en una pregunta que deja abierta: si la piedra es la misma a los tres lados de la sierra, por qué cada lado ha corrido una suerte distinta.
Esta es la otra mitad de la respuesta, y no es geológica. Es que hasta hace ciento noventa años eran lo mismo, administrativamente hablando.
Sepúlveda no era una villa: era ocho ochavos
La Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda —la de al lado de la de Ayllón, y la que explica por qué Cerezo de Abajo, Cerezo de Arriba y Santo Tomé del Puerto no fueron de la Tierra de Ayllón— se dividía en ocho ochavos.
Uno de ellos era el Ochavo de la Sierra. Y ese ochavo cruzaba el puerto.
Lo que había en el Ochavo de la Sierra
Un ayuntamiento, Colmenar de la Sierra, con sus barrios:
Bocígano, Bustar (hoy desaparecido), Pinarejo (hoy desaparecido), Peñalba de la Sierra, La Hiruelilla/La Hiruela Vieja (hoy en día derruida), Cabida, Corralejo, La Vihuela y La Hiruela, El Cardoso de la Sierra.
Léase esa lista dos veces, porque es la clave. Colmenar de la Sierra, Bocígano, Peñalba, Cabida, Corralejo, La Vihuela y El Cardoso son hoy los siete núcleos de un solo municipio de Guadalajara, El Cardoso de la Sierra. Y La Hiruela es hoy un municipio de Madrid, con su ayuntamiento propio.
Eran un solo ayuntamiento de la Comunidad de Sepúlveda, que era de Segovia.
Cómo se partió
La división provincial de 1833 deshizo las comunidades de villa y tierra, y a este ochavo lo cortó por donde no tenía costura. La Hiruela dejó de ser de Sepúlveda y quedó en Guadalajara; en 1838, con el segundo reparto, pasó a Madrid. Los demás barrios se quedaron en Guadalajara y acabaron juntándose en El Cardoso.
Resultado: un ochavo repartido en tres provincias —lo que quedó de Sepúlveda en Segovia, el grueso del ochavo en Guadalajara, La Hiruela en Madrid— y tres administraciones distintas decidiendo desde entonces qué se protege, qué se promociona y qué se deja.
Ciento noventa años después, eso se ve en el suelo: los de Guadalajara tienen marca —«la arquitectura negra»—, el de Madrid está dentro de una Reserva de la Biosfera con pase y sorteo para el hayedo, y los de Segovia no tienen ninguna de las dos cosas. La piedra, mientras tanto, no se ha movido.
Un cabo suelto, y se deja suelto
La propia Reserva de la Biosfera dice de La Hiruela las dos cosas: que perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, y que en 1490 obtuvo el villazgo de los duques del Infantado, «lo que suponía dejar de depender de Buitrago».
Sepúlveda y Buitrago no son lo mismo, y aquí no se resuelve. Puede ser que el ochavo pasara al señorío del Infantado y la referencia a Sepúlveda sea la del origen; puede ser que las dos jurisdicciones se solaparan, que es lo normal en una frontera. Hace falta el documento, y el documento no se ha leído.
Lo que sí está claro, y es lo que esta pieza cuenta, es lo otro: La Hiruela y los siete de El Cardoso fueron un solo ayuntamiento, y las provincias que hoy los separan son de 1833.
Los pueblos de esta historia
¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .
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