En la línea de tiempo de estas historias hay una barra que empieza en 1085 y otra que empieza en 1353, y entre las dos no hay nada. No es que falte por escribir: es que entre esas dos fechas estos pueblos se fundaron, se poblaron y se pusieron nombre sin que haya quedado registro escrito.
Son doscientos sesenta y ocho años. Es el hueco de verdad de esta comarca, y conviene decir por qué no se cierra buscando más.
Por qué el archivo no lo va a dar
Los documentos que se conservan de estos siglos los escribió alguien que estaba cobrando o repartiendo. El fuero de 1076 nombra Ayllón porque había que fijar hasta dónde llegaba Sepúlveda; el recuento de 1353 nombra Villacorta porque había que anotar cuánto rendía su cura. Un pueblo aparece en el papel el día que le toca pagar algo, no el día que empieza a existir.
Entre medias, la Tierra de Ayllón funcionó durante casi tres siglos sin que nadie tuviera motivo para escribir sus nombres. Se puede seguir mirando, y se sigue: pero lo que hay es lo que hay, y la próxima campaña de archivo no va a producir un censo de 1200 que nunca se hizo.
Lo que sí está fechado, y no es papel
Hay una arqueología específica de este hueco, con nombre propio: las necrópolis de tumbas excavadas en la roca. Sepulturas talladas directamente en el afloramiento, muchas veces antropomorfas, con la cabecera recortada y orientadas al este. Aparecen por centenares en toda la franja al sur del Duero, que es exactamente este territorio.
Y no son un adorno arqueológico: son el fósil que data la repoblación. La investigación reciente sobre estas necrópolis en la Extremadura del Duero sostiene dos cosas que encajan con el hueco como una llave:
- Las necrópolis alineadas, con las tumbas en hilera, están en los lugares que articularon el territorio cuando el sur del Duero se integró en el reino asturleonés, en el siglo X.
- Desde finales del siglo XI, la implantación del sistema parroquial cambia el sitio donde se entierra la gente, y empiezan a levantarse iglesias encima de esos cementerios en hilera.
Léase con las fechas de aquí al lado. Finales del siglo XI es 1085 y lo que vino después: la frontera se va al sur, Ayllón se hace cabecera de la Tierra y el territorio se reorganiza. Y lo que se cuenta en 1353 son parroquias, una por pueblo. El hueco no es un vacío sin forma: es el periodo en el que una cosa se convirtió en la otra, y esa transformación deja piedra.
Dónde se ve esto, cerca
En Tiermes, a media hora larga. Alrededor de la ermita románica de Santa María, sobre el foro de la ciudad romana, hay una necrópolis medieval extensa de tumbas excavadas en la roca, con fosas visigodas debajo. Es el sitio más accesible para ver de qué estamos hablando, y encima está tallado en la misma arenisca roja que la piedra de estos pueblos.
En la provincia hay más. En Fuentidueña, junto a la iglesia arruinada de San Martín, se conserva un cementerio de este tipo con cerca de un centenar de sepulturas antropomorfas.
Y aquí, ¿qué hay?
Hay más de lo que parece, y está en un mapa que puede abrir cualquiera. El Inventario Arqueológico de Castilla y León publica más de 23.000 yacimientos delimitados, con su adscripción cultural, en el visor de patrimonio de la Junta.
En el rectángulo que cubre esta comarca y sus bordes hay 203 yacimientos inventariados. Cuarenta y uno llevan adscripción medieval: veinticinco altomedievales, doce plenomedievales cristianos y dieciocho bajomedievales. El hueco está vacío en el papel, no sobre el terreno.
De los que caen en los términos de Ayllón y Riaza, estos llevan altomedieval con certeza segura, que es lo más firme que da el Inventario:
- San Cristóbal, en Santibáñez de Ayllón. El lienzo norte de una ermita arruinada, de planta rectangular y con cierre absidial, sobre la margen izquierda del Aguisejo. Altomedieval y bajomedieval, las dos seguras. Es la ermita en ruinas que la ficha del pueblo ya nombraba sin saber que era esto.
- Valsagüero, en Santa María de Riaza. Sus prospectores lo identifican con el despoblado de Santo Domingo de Gargavete, por la pervivencia del topónimo.
- Carrascal, en Valvieja, en el pago llamado de San Juan de Carrascal.
- Pedriza Francos, en Francos. Tardorromano y altomedieval, las dos seguras, en el interfluvio del Aguisejo y el Villacortilla.
Y en el municipio de Riaza, el de los pueblos rojos, hay exactamente uno con adscripción medieval. Está en Madriguera, se llama El Paredón, y merece párrafo aparte.
El Paredón, que resuelve una pregunta de este sitio
La ficha del Inventario lo identifica con el antiguo despoblado de Arahuetos, o San Martín, y lo sitúa en torno a las ruinas de una ermita. Y para sostenerlo cita exactamente la misma fuente que usamos aquí: la estadística de las iglesias de la diócesis de Sigüenza de 1353.
Arahuetos es Araguetos: el tercer nombre de la línea que comparte cura con Villacorta y Estebanvela, «las eglesias Araguetos e de Estevan vela e Villa corca es un beneficio curado». En lo que rendía cada iglesia en 1353 quedaba como pregunta abierta, porque es el único de los tres que hoy no corresponde a ningún pueblo. Pues está localizado, y está en Madriguera.
Conviene decir hasta dónde llega esto. La adscripción arqueológica de El Paredón es bajomedieval posible, no segura: lo que sostiene la identificación es el documento y el topónimo, no el material recogido. Y la ficha sale de una prospección de 1992, que es mirar el suelo, no excavarlo.
Lo que sigue faltando
Ninguno de estos yacimientos está descrito como necrópolis de tumbas excavadas en la roca. Las dos que aparecen cerca con esa tipología están ya en Soria, en Ligos y en Noviales, las dos junto a la iglesia del pueblo, las dos altomedievales posibles y las dos documentadas por información oral: gente que recuerda haber visto salir huesos al abrir una zanja. En Noviales hablan de sepulturas hechas con lajas de pizarra.
Así que el hueco sigue abierto, pero ya no está a oscuras. Hay una lista de sitios con nombre, una identificación documental que encaja con un papel de 1353, y ninguna excavación detrás de nada de esto. Sigue haciendo falta arqueología. Lo que ya no hace falta es adivinar por dónde.
Dónde se mira esto
En el visor de patrimonio cultural de la Junta, idecyl.jcyl.es/pacu, activando
la capa de yacimientos arqueológicos. Cada uno tiene ficha con su descripción, su
adscripción y su grado de certeza. Es gratis, no hace falta pedir permiso y se navega
con el ratón.
Y el hueco sigue donde estaba. Sigue siendo lo más interesante que tiene esta comarca, porque un hueco de doscientos sesenta y ocho años con la respuesta enterrada a un kilómetro no es un misterio: es una excavación pendiente.
Los pueblos de esta historia
¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .
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