Saltar al contenido
El tramo de la tapia del cementerio de Villacorta ya levantado, de piedra roja, con la portada de ladrillo al fondo y los tablones del andamio todavía al pie

2026

La hacendera ha vuelto a Villacorta

Un tramo de la tapia del cementerio se había caído. El 19 de septiembre de 2026 los vecinos de Villacorta lo levantaron otra vez, piedra a piedra.

Hace unas semanas conté que la hacendera, el día en que el pueblo salía a arreglar lo que era de todos, se había dejado de hacer. Que no había vuelto.

Pues ha vuelto.

El 19 de septiembre de 2026 un grupo de vecinos de Villacorta se juntó para levantar un tramo de la tapia del cementerio que se había venido abajo. Y era la segunda parte: la primera sesión fue unas semanas antes, y de aquella salió arreglada otra parte.

Un tramo de la tapia del cementerio caído, con la piedra roja suelta, el hueco abierto y ladrillos apilados al pie

El tramo caído, antes de empezar.

Con lo que había a mano

Una hormigonera, carretillas y sacas a la puerta del cementerio. Unos tablones sobre pilas de ladrillo para subirse a la altura del muro. Y la piedra, la misma piedra roja de la tapia, que se fue colocando a mano, con su mortero, hilada a hilada.

Piedra roja apilada al pie de la tapia del cementerio, junto a la portada de ladrillo

La piedra, apilada al pie del muro, esperando su sitio.

Detalle del tramo ya levantado: hiladas de piedra roja con su mortero, sobre el tablón del andamio

El mismo tramo, levantado.

Un vecino con la paleta rellenando de mortero las juntas de la tapia, junto a otro que le acerca piedra

Mortero, paleta y piedra a piedra.

Lo que no se ve en la tapia

Esta hacendera no la convocó ninguna ordenanza, ni tenía multa para el que no fuera. Nadie estaba obligado, y aun así hubo quien se subió a los tablones, quien no paró de cargar la hormigonera y quien, al acabar, sacó el pulgar para la foto.

Un vecino con gafas y cinta en la frente, sonriendo y con el pulgar hacia arriba delante de la tapia a medio levantar

Eso es lo que tienen las hacenderas, y lo que la ley no sabe apuntar: el compromiso de los que van, el buen ambiente mientras se trabaja y las ganas de hacer algo juntos por el pueblo. La tapia queda arreglada. Y el pueblo, un poco más pueblo.

Cinco vecinos junto a la tapia recién levantada y la portada de ladrillo con la cruz, uno de ellos subido al muro con el brazo en alto

Los de la hacendera, con la tapia ya en pie.

La hacendera hace pueblo. Y, de paso, llega adonde no llega el presupuesto.

La tapia del cementerio vista desde fuera, entre zarzas y matorral, con el valle al fondo

La tapia desde fuera, con el valle detrás.

Lo que sigue sin saberse

Sigue abierta la pregunta de la hacendera: cómo se llamaba aquí, quién avisaba y si era con la campana. Y ahora hay otra: cómo estaba esta tapia antes, y cuándo se hizo la portada de ladrillo.

Si lo sabes, o tienes fotos de otras hacenderas en Villacorta, cuéntamelo, y va aquí con tu nombre si quieres.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

Más historias