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La ermita de San Roque de Riaza en diciembre de 1973, con la enorme olma que había a su lado y que ya no existe

De 1973 a hoy

Hace cincuenta años

Un señor fotografió esta sierra desde 1973 y lo publicó todo con licencia libre. Cada quince días, una de sus fotos que cuenta algo que no esperabas.

Luis Bartolomé Marcos empezó a fotografiar esta sierra en 1973 y siguió haciéndolo hasta 2020. Después lo subió todo a Wikimedia Commons con licencia libre: unas sesenta mil fotografías de sesenta y nueve países, de las cuales 305 tocan esta comarca. No es un archivo de nostalgia. Es un inventario del territorio hecho por alguien que volvió muchas veces, y que además anotó qué era cada cosa.

Esta página va sacando de ese archivo, cada quince días, una fotografía que cuenta algo de esta sierra que no esperabas. Cuando además existe la pareja del mismo sitio en dos fechas, van juntas — pero eso es más raro de lo que el tamaño del archivo hace pensar. Se amplía cada dos semanas, así que conviene volver.

Y empieza con una entrega que no va de lo que se ha perdido, aunque lo parezca.


1. Los olmos que había

En Riaza, junto a la ermita de San Roque, en el prado de El Rasero, había una olma. En la foto de arriba, de diciembre de 1973, está entera. En la ficha de esa imagen, el propio fotógrafo anotó años después una sola palabra sobre el árbol: disappeared. Desaparecida.

No hay ninguna otra fotografía de ese árbol. Nadie que tenga hoy menos de cincuenta años lo ha visto.

Lo que le pasó tiene nombre. La grafiosis —un hongo que transmite un escarabajo— entró en España en los años setenta y en poco más de una década se llevó por delante los olmos del país. Y el olmo no era un árbol cualquiera: era el árbol de la plaza. El que daba sombra al concejo, a la fiesta, al baile y a la parada del coche de línea.

La prueba de lo que eran está en que el nombre sobrevivió al árbol: en muchos pueblos de esta comarca se sigue diciendo «la olma» para nombrar un sitio donde ya no hay nada.

En Pedraza hay algo que no suele haber, porque el mismo hombre volvió con la cámara diecinueve años después:

El olmo de Pedraza en abril de 1974, vivo, en mitad de la plaza y dentro de su cerco de piedra

Abril de 1974. El olmo, vivo, dentro de su cerco de piedra, con un Seiscientos aparcado detrás. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

El mismo cerco de piedra de Pedraza en 1993, con solo el tocón muerto dentro y la iglesia detrás

Octubre de 1993. El mismo cerco, y dentro ya solo el tocón. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

Es el mismo cerco de piedra. No hace falta explicarlo.


2. La iglesia que nadie iba a salvar

San Martín del Casuar es la parroquia de un pueblo que dejó de existir. Está a cuatro kilómetros de Montejo de la Vega, junto al río Riaza, y el pueblo al que servía —Casuar— es hoy un despoblado.

El ábside de San Martín del Casuar en julio de 1977, con el cardal creciendo hasta los muros y hierba sobre la coronación

Julio de 1977. El cardal llega hasta los muros, la piedra está oscura y crece hierba encima del muro. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

El mismo ábside en 2021, con la sillería limpia, el suelo despejado y los canecillos a la vista

Octubre de 2021, casi desde el mismo ángulo. La sillería dorada, el suelo despejado, los canecillos y la soga a la vista, y un panel al lado explicando qué es. Foto de Borjaanimal, CC BY-SA 4.0.

Esta es de las pocas parejas de verdad: el mismo ábside, el mismo ángulo, cuarenta y cuatro años. Y va al revés de lo que uno espera de una ruina en un despoblado.

Alguien se ocupó. Eso es todo lo que se puede afirmar mirando las dos fotos: que en 1977 estaba comida por el matorral y que en 2021 está limpia, consolidada y explicada. Qué actuación fue, de quién y en qué año, no se ha buscado, así que aquí no se dice.

Y hay un matiz que conviene no saltarse, porque cambia la historia: sigue en la Lista Roja del patrimonio en peligro. No es «se salvó». Es «alguien se ocupó y todavía no está a salvo».


3. El monte que volvió

Esta entrega no enseña un sitio: enseña lo que se le hacía al monte. Las tres son de la misma sierra y de la parte madrileña, Montejo de la Sierra, que es donde se recoge el pase del hayedo al que hay que pedir plaza.

Un rebaño de cabras pastando en el monte de Montejo de la Sierra en 1974, con una de ellas de pie sobre las patas traseras comiéndose las ramas de un árbol

29 de septiembre de 1974. El pie del autor dice: cabras pastando, una de ellas ramoneando un árbol. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

Esa cabra de pie es el dibujo entero. Un monte con esa presión encima no se cierra: lo que rebrota se lo comen, y lo que queda es lo que se ve al fondo.

Una ladera de Montejo de la Sierra plantada de pinos y chopos de repoblación, fotografiada en 1974

El mismo día. Repoblación con pinos y chopos, dice el pie. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

Y esto es lo otro que pasaba a la vez: se plantaba. Conviene decirlo como lo dice el autor —pinos y chopos, no solo pinos—, porque la repoblación de aquellos años no fue de una sola especie ni de un solo criterio.

El interior del hayedo de Montejo de la Sierra en octubre de 1982, con los troncos grises y el suelo cubierto de hojarasca

Octubre de 1982. El hayedo de Montejo. Foto de LBM1948, CC BY-SA 4.0.

El hayedo lleva ahí siglos, y sigue ahí porque estuvo protegido de todo lo anterior. Es la excepción, no la regla, y por eso hoy se entra con plaza y por sorteo.

Lo que junta a las tres

Lo que se cuenta siempre es que el campo se degrada. En estas fotografías se ve lo contrario en marcha: el ganado y el hacha mantenían el monte abierto, y cuando dejó de haber quien llevara las cabras y quien bajara la leña, el monte se cerró solo.

No es una buena noticia sin más. El monte volvió porque se fue la gente. Es la misma despoblación que vació estos pueblos, vista desde el otro lado.


Lo que va a salir aquí, y por qué no es lo que parece

Hay una cosa que se ve al comparar y que contradice a todo el mundo. En las fotografías de 1974 y 1975, las laderas de esta sierra están casi peladas, con los bancales de cultivo subiendo hasta arriba. Hoy son bosque cerrado.

Había menos monte hace cincuenta años que ahora. El propio autor lo anota en sus pies de foto: en 1974 y 1975 habla ya de repoblaciones. Lo que se cuenta siempre es que el campo se degrada; aquí lo que pasó fue que se fue la gente y volvió el árbol.

La tercera entrega enseña el mecanismo —el ganado, la repoblación, el hayedo protegido—, pero el mecanismo no es la prueba. La prueba sería la misma ladera de Riofrío, entonces y hoy, y para eso falta la de hoy: hay que subir al puerto del Cervunal con una cámara.

Si alguien sube, aquí interesa. Y lo mismo con cualquier otro de estos sitios: si tienes fotos antiguas de estos pueblos, o si pasas por uno y haces la de ahora, cuéntalo. Se publican con tu nombre, siguen siendo tuyas y se retiran el día que lo pidas.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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Foto: LBM1948 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons