Está abandonada. De la iglesia de Aldealázaro quedan los muros y una pequeña torre, y de la torre han desaparecido las campanas. En pie sigue un crucero de piedra.
Y aun así merece el rodeo, por una razón concreta.
La portada meridional, que está buena
Se conserva, y es lo que hay que venir a ver: un arco doblado de medio punto, trasdosado por una chambrana abiselada que parece llevar motivo de entrelazo, con una decoración de bolas que recorre todo el dovelaje y una imposta tallada con motivo de tacos. Todo el saledizo va enmarcado por otra imposta de bolas.
No es una rareza aislada. Es del mismo tipo que la portada de Francos y que la de la Casa de la Torre de Ayllón. Tres portadas de bolas en tres sitios distintos de la misma comarca: no era una ocurrencia de un cantero, era la manera de hacer de aquí.
El detalle que resume el pueblo entero
La portada está embadurnada de la misma tierra roja que da nombre a estos pueblos. La piedra buena que queda está manchada del color por el que se viene aquí.
Del interior, la Enciclopedia no se muerde la lengua
Y no suele juzgar. Escribe que está «vacío, convertido en escombrera y refugio de fauna» y que «luce la mayor de las vergüenzas».
Conviene leerlo entero antes de venir: esto no es una ruina pintoresca cuidada, es un edificio caído en un pueblo de cinco habitantes.
Es de Aldealázaro .
Término municipal de Ribota , Segovia.
Foto: 19Tarrestnom65 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons