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La Cañada Real Soriana Occidental: un camino ancho de tierra entre pastos secos, con la sierra al fondo

Hasta principios del siglo XX

La cañada pasó antes que la carretera

La Cañada Real Soriana Occidental cruza cuatro de estos pueblos. Explica por qué el valle tiene los núcleos donde los tiene, y de qué se vivía.

Hay una frase que se repite, casi de pasada, en cuatro fichas de este sitio: por el término pasa la Cañada Real Soriana Occidental. Aparece en Ribota, en Saldaña de Ayllón, en Santa María de Riaza y en Cerezo de Arriba. En Cuevas de Ayllón lo que pasan son ramales de la misma.

Cinco sitios, el mismo camino, y en ninguno se explica. Esta es esa explicación.

No es un detalle del paisaje: es la razón de que estén ahí

La ficha de Santa María de Riaza lo dice sin rodeos: la cañada es la razón de que este valle tenga los pueblos donde los tiene. Y la de Cerezo de Arriba añade lo que eso significaba en la práctica: hizo de aquel sitio un tránsito de gente y de ganado mucho antes que la carretera.

Conviene darle la vuelta a cómo se mira un mapa. Hoy los pueblos parecen colgados de la N-110 y se ordenan por ella. Saldaña de Ayllón está entre la N-110 y el río Riaza, con la cañada pasando al lado: la carretera y el camino de ganado van casi en paralelo, sólo que uno llegó siglos después.

De qué se vivía cuando el camino estaba vivo

Lo mejor documentado está en Cuevas de Ayllón, y sirve para todo el corredor. Allí había un pueblo entero organizado alrededor de la oveja: la mayoría de vecinos tenía rebaños de churras y ojaladas, y la documentación de los siglos XV y XVI habla ya de merinas.

La cuenta era esta, y explica por qué se respetaba un camino que no llevaba a ninguna parte concreta:

La oveja daba carne, lana y el estiércol con el que se abonaba el cereal. Sin ella no había pan.

Y había un día en el calendario que lo celebraba. El esquileo, en junio, era fiesta de todos: se sacaban pastas, anís, algún trago de vino en bota y moscatel.

Hasta cuándo

Hasta principios del siglo XX se respetaban las cañadas. Esa es la frase, y es la que marca el final: no desapareció el camino, dejó de respetarse el paso. Lo que quedó después fue lo que se ve hoy — un trazado que aparece en los términos municipales, que cruza cuatro de estos pueblos y que casi nadie sabe que está pisando.

Por qué está contado aquí

Porque es de las pocas cosas que unen a pueblos que no comparten nada más. Cerezo de Arriba no fue de la Tierra de Ayllón como los pueblos rojos: perteneció al ochavo de Castillejo, dentro de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda. Ribota y Saldaña sí eran de Ayllón, y Saldaña era además cabeza de su propio sexmo.

Repartidos entre dos comunidades distintas, con señores distintos y pleitos distintos, por todos ellos pasaba el mismo camino y por él bajaban las mismas ovejas.

Los pueblos de esta historia

¿Sabes algo de esto? Lo que hay escrito sale de fuentes públicas, y lo que falta está en la memoria de la gente de estos pueblos. Cuéntanoslo .

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Foto: Arturo Francisco Barbero · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons · provisional, pendiente de foto propia