En Villacadima la mayor parte de las casas está en el suelo, y la iglesia de San Pedro sigue entera. Es de sillería caliza, como el terreno del pueblo.
La portada, que cambió de muro
De la iglesia románica queda la portada del sur, y quizá parte del muro de los pies. Es de comienzos del siglo XIII.
Tiene un arco de entrada lobulado, con medallones que guardan florones. Encima, una arquivolta de zigzag, otras dos de moldura y un guardapolvo con tallos de hojas picudas. Es el mismo dibujo que las portadas de Campisábalos, a unos kilómetros.

La portada, de cerca: el arco lobulado de la entrada y, encima, el zigzag y el guardapolvo de tallos. Foto de Borjaanimal, CC BY-SA 4.0.
A finales del siglo XV o comienzos del XVI la iglesia se rehízo entera. De una nave se pasó a tres, y la portada se desmontó y se volvió a montar en el muro nuevo. Al moverla se rehízo en parte, así que muchas de sus piezas ya no son medievales.
Lo de dentro
Tres naves con techumbre de madera, y la capilla mayor con bóveda de terceletes. Durante la restauración apareció escrito en la techumbre de la nave central un nombre y un año: Francisco de Blas, 1649.
Del mobiliario solo siguen en su sitio el Crucificado de la capilla mayor y la pila bautismal. Otras piezas, entre ellas un calvario gótico de madera policromada, se guardan en el Museo Diocesano de Sigüenza.
Monumento desde 1965
El Estado la declaró monumento histórico-artístico en 1965, junto con las iglesias de Albendiego, Campisábalos, Carabias y Pinillas de Jadraque. De la de Villacadima y la de Campisábalos el decreto destaca los «detalles reveladores de que artesanos o canteros mudéjares participaron ostensiblemente en la obra». Hoy es Bien de Interés Cultural.
En el BOE de aquel día el pueblo salió escrito Villacadina, con ene.
¿Se abre la iglesia? ¿Quién guarda la llave? Si lo sabes, cuéntalo aquí.
Es de Villacadima .
Término municipal de Cantalojas , Guadalajara.
Foto: Borjaanimal · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons