Cómo llegar
En el borde del cañón, dentro del parque natural. El acceso a esta zona está regulado y hay tramos cerrados en época de cría del buitre leonado: la normativa vigente del parque manda, y se mira antes de salir.
Es la imagen que todo el mundo ha visto de las hoces del Duratón: una iglesia de piedra en el filo del acantilado, con el río doscientos metros más abajo dando la vuelta.
No era una ermita: era un priorato
Lo que queda hoy es la iglesia; lo que hubo fue un monasterio benedictino, priorato del monasterio de Santo Domingo de Silos. La iglesia se consagró en el año 1100, y lo hizo Bernardo de Sedirac, el primer arzobispo de Toledo después de la reconquista de la ciudad. A finales del XII o principios del XIII se amplió y se levantó el monasterio.
El 18 de junio de 1126, Alfonso VII concedió fuero para poblar el monasterio de San Frutos y confirmó su anexión a Silos.
De todo eso queda poco: el monasterio está en ruinas desde la desamortización de Mendizábal, en 1834, y un incendio del siglo XIX. La iglesia sí se conserva, y la mantiene una cofradía de San Frutos creada en 1992.
La Cuchillada
Se entra por un puente de piedra de 1757 que salva una grieta en la roca. La grieta se llama La Cuchillada, y la leyenda dice que la abrió San Frutos con su bastón para detener a los sarracenos y proteger a los de Sepúlveda.
San Frutos (642–715) y sus dos hermanos, Santa Engracia y San Valentín, hicieron aquí vida eremítica al final de la época visigoda, según la tradición.
Está dentro de Hoces del Duratón .
Término municipal de Sepúlveda , Segovia.